domingo, 7 de agosto de 2016

Venden un auto de Schumacher para pagar su tratamiento


Su cuidado médico cuesta 200.000 dólares semanales. La mujer de Michael sigue rematando. Ahora le tocó al Rolls Royce.


Sobre el estado de salud de Michael Schumacher poco se sabe. Sólo que lucha para sobrevivir. Lo que sí se conoce es que su esposa, Corinna, ha montado en su mansión suiza un verdadero sanatorio cinco estrellas con un equipo médico de 15 personas que atiende al ex corredor las 24 horas del día.
Michael esquiando. Era una de sus pasiones.
Pero eso tiene un costo: 200.000 dólares semanales. Para muchos, una cifra que no llegarían a juntar en toda una vida. Para la familia Schumacher, que hace casi tres años vela por la salud de Michael, tras su accidente de esquí,por ahora no los hunde en la miseria.
Según la revista Forbes, el corredor sumó 750 millones de dólares durante su carrera. Para que muchas generaciones Schumacher vivieran en la opulencia. Pero el tratamiento médico abrió una canilla que ya no pudo ser cerrada y de la que salen dólares sin parar.
Se estima que en estos años de cuidados ya se gastaron cerca de 30 millones de dólares en la salud de Michael. Y Corinna quiere lo mejor para su esposo, por eso contrató a un equipo de primer nivel integrado por neurólogos, fisioterapeutas, nutricionistas y enfermeras.
El Rolls Royce que pertenecía a Schumacher.
Pero para pagar las cuentas y ante los ingresos nulos desde el momento del accidente, Corinna recurre a la venta de ciertos bienes. Ahora le tocó al Rolls Royce, por el que embolsó 350.000 dólares de parte de una empresa de Algarve, Portugal, que se dedica a la compra y venta de autos de lujo en Vila Nova de Gaia. Y que sólo un día después de adquirirlo, lo puso a la venta por 390.000 verdes. Y no le faltaran compradores.
Corinna ya había vendido un avión (seis millones de dólares) y una casa en Noruega (22 millones), entre otras propiedades. Pero el Rolls Royce era uno de los chiches preferidos del corredor. Sólo recorrió 9.000 kilómetros con él, y el comprador de esa máquina, cuando suba, se encontrará más cerca de Michael. Es que el auto posee una placa donde figura el nombre del corredor, sin contar con lujitos pedidos por Michael, como el volante forrado en piel, los acabados en madera, una computadora que indica el funcionamiento y estado de cada tornillo  y un sistema de llave inteligente.
Corinna y Michael. Inseparables.
Mientras, el silencio rodea la vida de Michael en su casa a orillas del lago de Ginebra. Su representante, Sabine Kehm, declaró el mes pasado: "Michael no va a desaparecer, pero en este momento la situación privada es tan complicada que lamentablemente no se puede revelar nada. Esto se tiene que comprender". Una respuesta que se repite desde casi hace tres años, cuando Schumacher estaba esquiando y chocó contra una piedra que le incrustó en la cabeza una cámara que llevaba adosada al casco.
Mientras, todos los días, Michael es llevado en silla de ruedas al inmenso parque de su mansión. Para evitar que los medios de comunicación, fotógrafos o fans tomen alguna imagen, se han instalado una serie de tiendas alrededor del muro de su casa para que nadie pueda invadir su intimidad.



La mansión de los Schumacher en Suiza.
Un neurocirujano aseguró que el ex piloto “necesita un milagro para seguir vivo”, y el diario inglés, The Daily Express, asegura que los progresos son ”dolorosamente lentos” y que aún “no hay ninguna señal en el horizonte”.

Uno de los pilotos más inmensos de la Fórmula Uno sigue buscando la bandera a cuadros. Desde hace casi tres años gira y gira en un circuito imaginario del que no puede salir. Pero no se baja de la máquina. Consciente o no, sigue peleando. Mientras su corazón siga bombeando, no va a abandonar...

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