La adolescente y su madre adoptiva -que llevan dos años sin verse- coincidieron en Aeroparque. ¡Las fotos de revista Pronto!

Más de dos años han pasado desde la última vez que Silvia D’Auro se encontró con sus hijas, Rocío y Morena Rial. Envuelta en una lucha encarnizada y mediática con su ex marido, Jorge Rial, la suerte quiso que la empresaria coincidiera por una mera casualidad con una de sus hijas en el Aeroparque Jorge Newbery.
El jueves 4 de septiembre, a las 17 horas, D’Auro aterrizó en el aeropuerto de Buenos Aires luego de pasar cinco días a puro relax en San Martín de los Andes. Tras sus últimas (y explosivas) declaraciones sobre la supuesta tendencia a robar de los hijos adoptivos, la mujer decidió extremar su bajo perfil por indicación de sus abogados.
“No voy a hablar”, fue lo primero que dijo a la revisa Pronto y se limitó a una aclaración sobre la notificación de una denuncia ante el INADI por sus dichos. “No me llegó nada”, comentó. Antes de subirse a un remís, se despidió con una frase con aires de defensa. “Sólo yo sé por todo lo que pasé”, aseguró antes de regresar a su casa de General Pacheco.
Silvia nunca se enteró que por apenas unos minutos no pudo reencontrarse con una de sus hijas. Mientras ella retiraba su equipaje, Morena llegaba al aeropuerto para despedir a unos cordobeses. Cuando la periodista se acercó a hablar con la joven y le relató que su madre adoptiva acaba de retirarse, la adolescente sorprendió con una elocuente frase. “Gracias a Dios que por cinco minutos no me la crucé a Silvia, la ex de mi papá”, afirmó y dejó en evidencia la pésima relación que mantiene con la mujer
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